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lunes, 16 de abril de 2012

Es un juego arriesgado

Todos lo juegos relacionados con el amor son peligrosos, inciertos, arriesgados...pero a veces hacen de lágrimas una sonrisa, te hacen sentir como una niña.
Puede herir en lo más hondo y partir un corazón en mil pedazos, quitarnos las ganas de apostar de nuevo por el.
Y cuando damos el paso a intentarlo, apostar en ese arriesgado juego que se llama AMOR tenemos miedo por no saber que pasará pero ¿no es ese parte de él? Sí sale bien sonreiremos, si sale mal lloraremos peor después volveremos a jugar hasta que aparezca esa persona que nos hará soñar por mucho o muy poco tiempo pero mejor decir fallé a decir no lo intenté.

martes, 14 de febrero de 2012

¡¡Feliz San Valentín!!

Hoy es un día en que se regalaran: flores, chocolates,detalles románticos, etc... Para mí es un día normal soy de las que piensa que para demostrar el amor no es necesario un día si no 365 pero aún así para los que estéis enamorados...


Para los que no.... ^^ que tal un leoncito por este día ?¿ 
P.D: ¿con domador o sin él?


¡¡¡A tod@s FELIZ SAN VALENTÍN!!!

jueves, 9 de febrero de 2012

Un te quiero a tiempo...

Ella no pensó que quizás podía ser la ultima vez que lo vería ni siquiera se imaginó que una broma pudiese resultar de aquella manera.Lo conocía desde siempre,había jugado con haciendo de una caja una nave espacial, había tenido su cabeza dormida en su hombro infinidad de veces y por miedo a perderlo para siempre nunca le dijo lo que su corazón realmente sentía.Opto por mentirle y decirle que no lo quería. Corrió hacia su casa con los ojos inundados de lágrimas y sintiendose una estúpida por no haberle dicho que si, que estaba enamorada de él. Dio mil vueltas en la cama hasta que decidió a decirle,frente a frente, lo que realmente sentía. Su móvil tenía muchas llamadas y un SMS,despacio lo leyó:
Solo decirte que te quiero se me queda pequeño, no se cuando pasaste a ser tan importante para mí.
Se vistió deprisa ni siquiera miro el buzón de voz, necesitaba verlo y decirle que ella también sentía los mismo. Se cruzo con su madre que quiso hablar con ella pero tenía la necesidad de verlo.
Llego a su casa pero todo estaba muy cerrada, nerviosa llamo al timbre pero nada, no abrió nadie. Lo llamó al móvil y daba apagado. mientras bajaba en el ascensor dos vecinas hablaban de un accidente ocurrido ayer por la noche pero solo le presto atención cuando dijeron su nombre: Javier. No podía creer que fuera el.  Preguntó a las vecinas y cuando confirmo que era el todo su cuerpo temblaba sentía que se iba a caer al próximo paso que diese.
Fue incapaz de ir a verlo metido en una caja de madera, prefirió sentarse en el banco, en el parque que tantos momentos habían vivido. Lo sentía a su lado, su sonrisa y oír sus bromas de nuevo. Todo dolía demasiado, se sentía mal y como una miserable por no haber sido incapaz de decirle un te quiero a tiempo...

lunes, 6 de febrero de 2012

Quién dijo...

¿Quien dijo que el amor es racional?
Solo descubrimos que el amor nos hace sonreír aunque también llorar. Cuando hay sentimientos de verdad el tiempo de espera por verlo se hace eterno pero cuando esta al lado vuela. El amor no es una ciencia exacta de  la que pueda ocurrir si.. ni mucho menos. Hay días en los que te planteas si estas en lo correcto y si es la persona peor cuando sonríe o dice te quiero, es entonces cuando sabes que es la persona que quieres a tu lado. Por eso unas simples palabras puedan hacer sonreír a alguien, hacer que valga la pena la espera y solo por tenerlo ante a mi y que me diga TE AMO pequeña.

martes, 1 de marzo de 2011

Caída desde la montaña...

Solo había bastado una mirada aquella tarde de marzo en el parque. Ella iba caminando con sus amigas y el paseaba a su “Chuchi” un pequeño Pequinés cruzado con Pomerania que su madre recogió de un albergue hacía unos seis meses.
Mario la miró y sintió que su cuerpo se estremecía ante su mirada. Ambos se negaban a dejar de mirar al otro, era imposible hacerlo.
Claudia siguió yendo al parque a la misma hora todos los días, puntual acudía él a encontrarse con ella. Ninguno decía una palabra pero sus miradas los decían todo. Quedaron a menudo y poco a poco se hicieron novios.
No se veían todo los que él gustaría. Mario acostumbraba a llamarla en cuanto salía de trabajar por la noche. Claudia esperaba inquieta siempre esa llamada perdida.
Se removió inquieta, no podía dormir. De pronto el teléfono sonó. Sería él. Miró el reloj: las cuatro de la mañana. Escuchó a su madre cogerlo y un minuto después llamarla. Claudia miró a su madre, sentada en la silla junto al teléfono y con la cara pálida, le paso el teléfono. Temblorosa  Claudia se lo acercó a la oreja. Se derrumbó en el momento en que escuchó la palabra: accidente. El teléfono se resbaló de su mano y cayó estrepitosamente al suelo. Caminó a paso rápido a su habitación, miró el móvil con la esperanza de ver esa llamada perdida pero no había nada. Marcó su número una y otra y otra vez pero saltaba el buzón.
Su madre entró en la habitación, la observó.
Una dolor le desgarraba por dentro, sintió el corazón parar de latir y quiso ir tras él, a su casa y despertarlo temprano, él se haría de rogar pero al final se levantaría de la cama. La miraría y exclamaría: ¿No duermes? Y sonreiría.
Claudia no podía creer que él ya no fuese a pasear con ella de la mano, no le diese ese beso en la mejilla delante de sus padres que después en la intimidad sería apasionado. No podía creer que la caja de manera que tenía delante fuera él, que las cenizas que se guardaban en una urna fuera la persona que más había querido.
Con él ella había escalado una montaña hasta tocar las nubes y ahora había caído a una velocidad de vértigo hacia el suelo, sin nada que amortiguara la caída.

El dolor no se iba, pero la fotografía que estaba en su corcho, en la que él sonreía la hacía seguir adelante. De vez en cuando salía e inconscientemente llegaba al parque donde se conocieron, donde sus miradas chocaron una tarde de marzo. El dolor también volvía noche tras noche cuando con desesperación buscaba esa llamada perdida en su móvil que nunca había. Un mensaje que el cual terminará con un te quiero o simplemente fotos que llenaran su corcho con la sonrisa de Mario.